Vestir bien en la oficina no significa renunciar a tu estilo, sino adaptarlo a un entorno más formal sin perder personalidad. Estas son las claves que suelo trabajar con mis clientas cuando preparamos su armario profesional.
Apuesta por una paleta de color coherente, con dos o tres tonos base que combines fácilmente entre sí. Invierte en un blazer de buen corte, que transforma cualquier look casual en uno profesional en segundos. Cuida los zapatos y los complementos: son los que marcan la diferencia. Reserva un color o estampado para aportar personalidad sin restar seriedad, y ten siempre a mano una prenda de abrigo elegante para las reuniones importantes.
Si quieres repasar tu armario de oficina conmigo, en la categoría de Estilismo iré compartiendo más ideas y ejemplos reales de looks para el trabajo.